Ruta sureste de Mallorca

Calas de Mallorca - Ruta sureste

Para poder conocer bien la isla de Mallorca es interesantes organizarse bien por rutas. De este modo, se asegura un recorrido cómodo así como el hecho de poder visitar cada rincón sin olvidar ni un solo lugar. 

La zona sureste de Mallorca destaca no solo solo por sus bahías y calas de agua cristalina sino también por mucha historia y arte, sobre todo religiosa. Con testigos de la edad media y otros que nos remontan incluso a la época pirata, este recorrido permite emoción y buen sabor de boca para todos los viajeros. Y buen sabor de bocaliteral, porque los amantes del vino incluso encontrarán su rincón para deleitar su paladar con esta excelente bebida en uno de los cuatro núcleos productores de la misma dentro de la isla.


¿Preparados? Empecemos a descubrir este entorno.

Una de las rutas más frecuentadas de Mallorca es la conocida como Ruta Sureste. Partiendo de Palma -y continuando por la N-717-, el viajero se encontrará con lugares muy recomendables y especiales. Y así, a tan solo 20 kilómetros de la capital se llega a Llucmajor, la primera parada de este fascinante recorrido. Presidido por su coqueta iglesia parroquial, se encuentra rodeado de bellos paisajes a los que accederemos mediante miradores. Destacan las torres de defensa que presenta la población en el litoral, que pasan a ser impresionantes miradores de su costa con un alto valor paisajístico. Un buen momento para mezclar historia y bellas vistas ya desde la primera parada.

Continuando nuestro camino llegamos hasta Santanyí, que nos remonta directamente a la época pirata. Estos situaban su base de operaciones en la vecina isla de Cabrera y en ello posee gran interés turístico gracias a Porta Muralla, que servía de protección.

Y tras este, Felanitx, cuyo Santuario de San Salvador se remonta a la Edad Media y atraerá a los amantes de la historia al igual que su iglesia parroquial. Los amantes del vino tienen que hacer parada obligatoria en este lugar, uno de los cuatro núcleos productores de esta bebida en la isla.

Ya en Manacor (conocida también por ser el lugar natural del tenista Rafa Nadal) se localiza la famosa fábrica de producción de perlas artificiales de gran valor comercial, así como la Fábrica de Vidrio que gustará especialmente a los más pequeños. Artesanía pura llena de colorido y obras de arte hechas con las manos. Si se tiene pensado comprar perlas, la fábrica es el lugar perfecto para hacerlo, ya que cuenta con una gran variedad de ofertas que permitirán optimizar sus compras si está pensando en llevar regalos. Además, si queda tiempo, se puede realizar una parada para disfrutar del Museo Arqueológico que se encuentra en este mismo lugar, descubriendo un poco más de la historia de este lugar y de la isla en general, testigo de siglos de historia.

No mucho más lejos se sitúa Petra, cuna de Fray Junípero Serra y donde se asienta su monasterio fechado en el siglo XVII, que goza de gran prestigio cultural. No se pueden dejar de contemplar las famosas Cuevas del Drach en Puerto Cristo, que aunque no son las únicas de Mallorca, bien es cierto que son las más conocidas por su belleza natural y su lago interior. Además, sus alrededores son realmente dignos de visitar, en particular, sus calas. Además de estas, en la zona sur de la Isla -en la Bahía de Artá- destaca la Cala Millor. Precisamente en la población de Artá encontraremos un castillo junto con casas palacio, la iglesia parroquial, el Monasterio de San Francisco y un museo, enriqueciendo así con más cultura sus impresionantes vistas a las cuevas o la panorámica de la Bahía de Alcudia o la Capilla de Betlem.

Para concluir con este periplo, se recomiendan las paradas en Capdepera y Cala Radjada. En el primer lugar merece la pena una parada en su castillo medieval y en la Cala Ratjada es interesante ver la Torre de Canyamel, las playas de Cala Mesquida así como los Jardines de la Casa March. Y el último destino que sin duda merecería un día completo para poder disfrutar de todas sus bondades se localizaría en Alcudia, cuya bahía alberga calas de gran belleza, destacando como puntos de interés su puerto -una parada gastronómica en esta zona se hará indispensable y digna de recordar-, el Monte de San Talaia y finalmente, el Parque de la Albufera y la particular playa aislada de Coll Baix, de cierto oleaje pero que dejará sin palabras a los amantes de la naturaleza en estado puro. 







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